Home Cultura Cultura

Cultura
Freddy, la que lloraba boleros
Escrito por Antonio López Sánchez   
Martes 18 de Junio de 2013 09:56

BolerosNo tuve que preguntar mucho, enseguida supieron a quién buscaba. Es una pena decirlo: como ella quedan muy pocas. Por eso he venido a este bar. Tienen razón los escritores. Los lugares que funcionan de noche, no deberían nunca ser vistos a la luz del día. Todo el polvo, todas las penas que cuentan esos bolerones, parecen salirse de las canciones y rondar como demacrados fantasmas diurnos. ¡Ahí está ella! Apenas me escucha llegar, se ilumina, y como si todos los bríos de antaño regresaran a su cuerpo, ya no hace falta siquiera preguntarle más.

Sí, periodista, yo soy esa victrola que le dijeron. No le voy a decir mi edad, eso no se pregunta, pero sí le puedo contar porque yo estuve, ¿sabe? Entonces, ¿usted quiere escribir sobre Freddy? Pues sí, yo la conocí. Ella era sirvienta y por las noches venía a donde yo trabajaba. Es más, yo la oí cantar, ahí, sentadita al lado mío, en la barra del Bar Celeste. Acompañada, a veces de algún disco mío, y otras, solo por su propia voz. Que le bastaba y le sobraba, en verdad.

Leer más...
 
El estornudo, la nariz y la vida sexual
Escrito por Francisco González Crussí   
Lunes 10 de Junio de 2013 10:15
Ilustración: Alma Larroca

Ilustración: Alma Larroca

En la Antigüedad se creía que la nariz y los órganos genitales estaban relacionados. Pero no solo los médicos antiguos lo creían. Sigmund Freud, psiquiatra, y Wilhelm Fliess, cirujano, también lo creyeron; tanto que llegaron a pensar que la neurosis podría curarse cauterizando la nariz de sus pacientes.

Si la vida moderna no nos hubiese vuelto tan descontentadizos y hastiados de todo, encontraríamos motivo de maravilla hasta en los hechos que hoy juzgamos más triviales o insignificantes. Un ejemplo es el estornudo. Adviértase la singularidad de este fenómeno: algo nos anuncia que ya viene; una especie de comezón en la nariz nos hace saber la inminencia de su llegada. En seguida, sobreviene un movimiento intempestivo de la cabeza y el tronco, que se termina en una espiración violenta, repentina y sonora: el aire de los pulmones pasa explosivamente a través de las anfractuosidades de las fosas nasales. Los ojos se cierran invariablemente; los sabios, que muchas veces saben el cómo y casi nunca el porqué, hipotetizan que es un intento de proteger los ojos contra el chorro de bacterias potencialmente dañinas súbitamente disparadas. Mas no se crea que a esto se reduce el fenómeno: hay una vasta serie de concomitantes. Las ideas se hacen confusas, se pierde el hilo de lo que se pensaba. Los músculos del tórax y del abdomen se contraen; se tensan los tendones y ligamentos de las articulaciones; hasta los esfínteres del cuerpo se estrechan, como lo saben muy bien, para su infortunio, las personas predispuestas a la incontinencia urinaria, que mal pueden retener la emisión de orina durante un estornudo.

Leer más...
 
El King Kong del mambo
Escrito por Manuel Felipe Sierra   
Lunes 10 de Junio de 2013 10:09

mambo

"Mientras íbamos juntos a almorzar al restaurant chino de la esquina de Bucare, él me hacía el cuento de cómo compuso ‘Simpatía por King Kong’. Se detuvo de pronto y se puso a cantarla a cielo abierto. Kiko llevaba décadas sin hacerlo en público, pero su voz seguía siendo afinada aunque nasal y dentuda; la misma voz de sus películas mexicanas de los años cuarenta y cincuenta". Así cuenta Ibsen Martínez uno de sus encuentros con Cecilio Francisco Mendive Pereira, nacido el 22 de noviembre de 1919 en el barrio habanero de Los Sitios y mejor conocido para el mundo artístico y musical latinoamericano como Kiko Mendive.

Leer más...
 



Google Translate

Anuncios

Síguenos...

facebookyoutube


Editorial digital

Editorial El Barco Ebrio

La violencia, el erotismo...

mujercoronel
... y la soledad suelen provocar desenlaces inesperados.
Nuria, una atractiva psicóloga cubana de cuarenta años, es la mujer del Coronel Arturo Gómez, quien se encuentra al frente de sus tropas en Angola. Ella nunca se imaginó que un breve viaje a Italia, donde acude a dictar una conferencia, cambiaría su vida. Allí, Nuria conoce al profesor Martinelli y los dos se pierden en un juego cargado de erotismo y sensualidad.
A cada encuentro amoroso le seguían cartas eróticas que Nuria pensó había destruido. Nunca pudo suponer que esas cartas caerían en manos de la contrainteligencia cubana.

Miami Film Festival

miamifilmf-1