| 30 años, Elis vive |
| Escrito por Diajanida Hernández G. | |||
| Domingo 12 de Febrero de 2012 07:33 | |||
Este año se conmemoran tres décadas de la muerte de la más grande y querida cantante de Brasil"Ella veía lo que estaba allá y nadie más veía. Ella veía montañas en el medio de la nada y lo probaba. Ella transformaba nuestra topografía cantando lo que nosotros necesitábamos oír, de un modo que nadie jamás cantó antes, o después". Marcelo Carneiro da Cunha "Cantar para mí es sacerdocio. El resto es el resto". Elis ReginaFestival de Jazz de Montreux 1979. 20 de julio. Casino de Montreux. Noche brasilera. Boletería agotada. En escena una banda de lujo, con músicos excepcionales. César Camargo Mariano en los teclados, Hélio Delmiro en la guitarra, Luizão en el bajo, Paulinho Braga en la batería y Chico Batera en la percusión. Comienzan a sonar los acordes de la introducción de "Cobra criada". Hay euforia y expectativa en el público. Por fin aparece la estrella. Aplausos. Terminó la espera. Elis Regina sale de bastidores vestida con una larga falda roja, una blusa azul y el cabello recogido a lo Billie Holiday, con una hermosa orquídea azul. Comienza la interpretación de "Cobra criada", comienza uno de los shows más recordados de la cantante. Más de una hora de espectáculo que incluyó un jam session con Hermeto Pascoal. Durante el concierto interpretó grandes piezas de su repertorio: "Cai dentro", "Amor até o fim", "Aguas de Março", "Madalena", "Upa Neguinho", "Rebento" y "Samba dobrado", entre otras. Junto a Pascoal cantó, en clave de duelo improvisado, "Corcovado", "Garota de Ipanema" y "Asa branca". Ese año el Festival de Montreaux se llevó a cabo del 6 al 22 de julio, entre las estrellas que se presentaron en aquella edición estaban Chick Corea, Herbie Hancock, B.B. King, Ella Fitzgerald y Oscar Peterson; Brasil fue representado por Hermeto Pascoal y Elis Regina. La expectativa por la presentación de los brasileños era grande. El director del Festival, Claude Nobs, sorprendido con la cantidad de personas que querían ver a Elis Regina y no tenían entradas para la presentación nocturna, presionó para que se hiciera una suerte de matiné a las 3 de la tarde, antes del show estelar. Regina hizo una función como si fuera un ensayo general, como una preparación para la noche y, claro, cautivó al público. En la noche, la cantora debía presentarse después de Hermeto Pascoal. El multi instrumentista brasileño casi hizo venir abajo el Casino de Montreaux, recibió una ovación de 15 minutos. La leyenda urbana cuenta que tras bastidores Elis decía estar cansada y lucía tensa y nerviosa. La exitosa presentación de Pascoal puso más presión al show de Regina. En su momento, algunos especialistas (sobre todo brasileños) criticaron el concierto de Elis Regina en Montreux por la escogencia de un repertorio con arreglos correctos y sin sorpresas, por una interpretación con precisión técnica, sin maravillas. Difiero de ese sector de la crítica especializada. Punto y aparte. El disco Elis Regina: Montreux Jazz Festival es uno de mis favoritos, es de esos que no me canso de escuchar, que siempre conmueve y eriza. Vaya cantante, vaya mujer. Ciertamente, el concierto del Festival de Jazz de Montreux estuvo rodeado de tropiezos y la presión que había sobre Elis Regina era enorme: se esperaba muchísimo de ella. Y, precisamente, en esa presentación demostró (oh, sí, una vez más) la enorme intérprete que era, en ese escenario quedó claro por qué es la más grande cantante de Brasil. Regina sorteó y salió airosa frente a las dificultades con algo que los artistas de su talante tienen: con duende. A pesar de la presión y el nerviosismo, la diminuta brasileña se agigantó en escena e hizo delirar a su audiencia. Sonrió, bailó y cantó como una diosa. Allí su gran sonrisa, sus brazos con sus movimientos característicos, su histrionismo, su maravillosa voz manejada a su antojo. Allí una grande consagrada a su sacerdocio. Regina hizo (y lo hace cada vez que suena ese disco) que el público viera montañas en el medio de la nada, mostró lo que nadie más veía y ofreció una interpretación única, cantó de ese modo que nadie más podía lograr. El resto es el resto. Elis Regina nació en Porto Alegre en 1945. Comenzó a cantar desde muy pequeña, cuando tenía 11 años, en un programa para niños. A los 16 lanzó su primer disco. Sin embargo, fue a finales de la década de los sesenta cuando se convirtió en la gran estrella de Brasil. En 1965 logró el punto de quiebre. Ese año sorprendió y cautivó en un festival nacional de música popular brasileña con su interpretación de la canción "Arrastão", de Vinicius de Moraes y Edu Lobo. Luego vino la internacionalización, el éxito, la fama. Por ejemplo, fue la primera artista en presentarse dos veces en un mismo año en el Olimpya, la más antigua y célebre casa de espectáculos de París. Durante 20 años de carrera artística grabó más de 20 discos. Dejó interpretaciones y grabaciones míticas, como las piezas "Aquarela do Brasil", "O bêbado e a equilibrista", "Amor até o fim", "Ladeira da preguiça", o los discos Elis, Elis e Tom (grabado junto a Tom Jobim), Transversal do tempo, Saudades do Brasil o Falso Brilhante (disco que surgió a partir del espectáculo homónimo, uno de los más exitosos de la historia musical de Brasil. Estuvo más de un año en cartelera con casi 300 presentaciones). Visto en perspectiva, el éxito de Regina responde a una combinación de factores. Una voz limpia, sofisticada, con dicción perfecta, técnica y afinación, que manejaba con maestría (vale decir que Elis Regina fue la primera persona en inscribir su propia voz como un instrumento en la Ordem dos Músicos do Brasil). Una presencia maravillosa en escenario, con temple, con histrionismo, que combinaba con geniales interpretaciones. La selección de un repertorio de lujo, con el que impulsó a jóvenes compositores y músicos como Milton Nascimento, Ivan Lins, João Bosco, Aldir Blanc, Gilberto Gil, Renato Teixeira, Chico Buarque, entre otros. Y claro, una personalidad única, fuerte, que por cierto le valió el apodo de Pimentinha. Elis Regina murió el 19 de enero de 1982, por una sobredosis de estimulantes. Tenía 36 años. Su fallecimiento conmocionó a Brasil, el alboroto de su partida es comparado con el de la muerte de Carmen Miranda. Este año se preparan una serie de conmemoraciones, que incluyen un documental, el lanzamiento de una biografía, una exposición sobre su vida, y una serie de conciertos gratuitos de su hija, la cantante Maria Rita, que interpretará el repertorio de su madre. El proyecto se llama Viva Elis. Y pareciera una redundancia, el nombre, el genio y la voz de Elis Regina viven en una obra que ha perdurado durante 30 años. Ahí está su sacerdocio, ahí su jeito, ahí las montañas en el medio de la nada.
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... y la soledad suelen provocar desenlaces inesperados.
Nuria, una atractiva psicóloga cubana de cuarenta años, es la mujer del Coronel Arturo Gómez, quien se encuentra al frente de sus tropas en Angola. Ella nunca se imaginó que un breve viaje a Italia, donde acude a dictar una conferencia, cambiaría su vida. Allí, Nuria conoce al profesor Martinelli y los dos se pierden en un juego cargado de erotismo y sensualidad.
A cada encuentro amoroso le seguían cartas eróticas que Nuria pensó había destruido. Nunca pudo suponer que esas cartas caerían en manos de la contrainteligencia cubana.