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La polémica sobre la película La rosa blanca
Escrito por Salvador Aria   
Viernes 17 de Febrero de 2012 04:02
Una de las escenas del film La rosa blanca.

Una de las escenas del film La rosa blanca.

"La rosa blanca" (1954) filme cubano mexicano sobre Martí, exhibido recientemente en la TV Cubana después de casi 50 años.

Recientemente, con motivo de un aniversario más de  nacimiento de José Martí, la televisión cubana proyectó la película La rosa blanca, cosa que también hizo la Cinemateca de Cuba.  El hecho es de destacar porque se trataba de algo que no ocurría hace mucho tiempo, pues la película, dadas sus características, se encontraba algo estigmatizada. Esto se debía a dos aspectos básicos. Uno era que trataba de apresar una figura compleja, de inconmensurables dimensiones, objeto de respeto y hasta de veneración nacional como José Martí.  Y el otro aspecto era la de haberse realizado auspiciada por el gobierno de facto, dictatorial y sangriento, de Fulgencio Batista, que era la negación del ideal martiano. En realidad la polémica persiguió a la realización fílmica desde sus inicios como proyecto.  Sin dudas podemos afirmar que, entre nosotros, La rosa blanca ha sido la película sobre la cual se han vertido más abundantes y encontradas opiniones.

Creo que resulta útil reconstruir, en alguna medida, aquel momento del devenir cultural cubano, recordando algunas opiniones de esta significativa polémica.  La película era la contribución del gobierno de Batista a la conmemoración del centenario de Martí. Con un entonces elevado presupuesto de 200 mil pesos, el más elevado hasta ese momento en nuestra raquítica industria cinematográfica de entonces, se encargó su dirección al afamado mexicano Emilio ·"Indio" Fernández, quien tuvo como fotógrafo al no menos afamado Gabriel Figueroa.  Filmada parcialmente en Cuba, participaron en ella, casi a partes iguales, cubanos y mexicanos  Se escogió para interpretar a Martí a Roberto Cañedo, buen actor pero bastante alejado del físico de Martí.  Entre los cubanos se destacaron las actrices Raquel Revuelta y Gina Cabrera, así como el joven Julio Capote como el héroe  adolescente.  La película se estrenó el 11 de agosto de 1954 en el entonces cine Radiocentro, hoy Yara, con la asistencia del dictador y sus seguidores, acompañados por parte de la "alta sociedad" habanera.  Significativamente, los actores cubanos no asistieron a la función.

Pero la película fue acumulando tal cantidad de textos alusivos a ella que, en un conteo preliminar, contamos más de 300. 

Resulta ilustrativo, aunque sea brevemente, repasar algunas de las más representativas opiniones de entonces: "Recelo que no aparezca en la película el verdadero Martí, sino uno de guardarropía", Emilio Roig de Leuchsenring (nov. 18, '53); "El valor de la película sobre la vida de Martí en la forma planteada es hipotético y posiblemente dañino"  General Loynaz del Castillo (nov. 21): "Me opongo a que sea filmada La Rosa Blanca y lamento, como era un deber, no me consultaran", María Teresa Bances, viuda del hijo de Martí (nov. 23); "Veo un contrasentido en lo del film de La Rosa Blanca; se proyecta un monumento y se ha caído en una 'peliculita'"  Leopoldo Horrego Estuch (25 nov.); "La película grande, la película definitoria de Martí, tardará algún tiempo", Luis Rodríguez Embil (25 nov.); "Pobrecito Martí", Waldo Medina (El Mundo, nov. 28);  "Queda maltrecha la personalidad del Apóstol en el guión de La Rosa Blanca", Herminio Portell Vilá (dic. 11); "El film La Rosa Blanca es una irreverencia culpable", Agustín Acosta (ene. 12, 1954); "Los veteranos de la Comisión del Centenario del Natalicio de José Martí no fueron consultados en cuanto a la película La Rosa Blanca" Tte. Coronel. Ramón Garriga, presidente del Consejo Nacional de Veteranos (ene.14).

Entre noviembre y diciembre del 1953 los ánimos se caldearon bastante, impulsados por las provocativas defensas oficiales de la película, en lo que indudablemente constituía un debate político: el máximo defensor resultó ser Francisco Ichaso, muy implicado en el proyecto, intelectual y económicamente.  La Asociación de Actores protestó con energía, y uno de sus dirigentes, el conocido actor Alejandro Lugo se pudo hacer de una copia del guión y dárselo a los periodistas. Se publicaron algunos fragmentos, quizás los más endebles, dedicados a la vida amorosa del Apóstol. Una Mesa Redonda efectuada en la televisión puso al rojo vivo el debate.

Pero a pesar de todo, el avance de la filmación de la película pareció serenar algo los ánimos en busca de una reflexión más objetiva.  En la misma opinión de Marinello, tras revisar el guión, junto con un justo reparo común a la mayor parte de los intentos por representar la vida de grandes figuras citando sus textos, existía un juicio más ponderado sobre la película: "En resumen…: no hay desestimación ni ofensa a Martí en La Rosa Blanca.  Ni es verdad que el aspecto amoroso se trate allí con turbiedad ni indelicadeza. Muchas cosas están bien logradas".

El estreno de la película, significativamente, vino a calmar algo los ánimos, pues no era todo tan malo como se había supuesto. Como expresara César García Pons: "Lo justo es lo justo. Hay que ser sincero. La película no es un adefesio.

Cumple y logra, sin duda, para la mera emoción del espectador, como dijimos antes; pero peca por omisión, y por inclusión de intolerables añadiduras" (Diario de la Marina, ago. 1954). Otro de los más reconocidos martianos de la época, Jorge Mañach, concluía en que "De la película sale un Martí batallador, un Martí abnegado en la lucha por libertar a su patria, un Martí héroe, una Martí ‘enamorado’. Lo que no sale es aquel gran amador del destino de América y del Hombre que fue por encima de todo. Sale un personaje histórico conmovedor, no un gran suceso humano. Y Martí fue eso por encima de todo".

Como se ha visto, han sido citadas sólo opiniones de no especialistas cinematográficos, porque indudablemente la polémica sobre La rosa blanca desbordaba los aspectos simplemente artísticos. Puesta en circulación la obra de nuevo, es posible que la polémica se reinicie y continúe, como un saludable ejercicio de aprendizaje. Si usted, amable lector, vio La rosa blanca, ¿qué piensa de ella?

[ En http://www.cubarte.cult.cu/ ]


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