| ¿Qué harías tú si fueras el GM de los Mets? |
| Escrito por Marcos Villasmil | |||
| Sábado 12 de Noviembre de 2011 23:43 | |||
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-La ira fanática ha reducido la asistencia al CitiField y por ende ha conducido a una drástica caída de los ingresos por taquilla en los dos últimos años. -El presupuesto del 2012 para la plantilla de jugadores va a ser reducido a un rango de 100-110 millones de billetes verdes. -Del total de 25, 4 jugadores (Johan Santana, Jason Bay, David Wright y Mike Pelfrey) se llevan aprox. 60 millones. Quedan poco más de 40 millones para repartir entre 21 jugadores, uno de los cuales supuestamente sería José Reyes. -Las cuentas como que no dan. Reyes como agente libre podría quizá obtener de otro equipo -como dice la nota de abajo del NYPost, Washington, Filadelfia o San Francisco (¿por qué no Boston?) más cobres... -A considerar además que el actual líder bate de la Liga Nacional tiene un historial reciente de persistentes lesiones... -En mi opinión, el hecho fundamental es que los Mets deben aceptar que están en proceso de reconstrucción. Cualquier cuento de camino de que con la actual situación financiera y la rigidez presupuestaria que los atormenta pueden pelear la división a Filadelfia suena muuuy difícil. No es descartable, en la pelota nunca lo es -veamos el caso de San Luis este año, por ejemplo, aunque al lado de los Mets, los problemas de los Cardenales al comienzo del 2011 eran suavecitos- pero el caso es que los Mets deben huir del modelo Minaya: echar la casa por la ventana por una serie de superestrellas que al final no dan lo que prometían al momento de la firma del contrato. No es época de grandes firmas en Queens. Y, obviamente, nada de repetir los horrores de contratos como los de Oliver Pérez y Luis Castillo... Seamos claros: los Mets no son una organización con problemas; es una organización rota, descoyuntada. Cuando tomó el cargo, Sandy Alderson afirmó que, con suerte, el equipo volvería a ser competitivo para 2013...Con mucha suerte...y buenas decisiones para el 2012... Para ello, los Mets no se pueden dar tampoco el lujo de "decidir no decidir." Y ponerse a silbar en la oscuridad, para quitarse el miedo que producen las tinieblas del sótano de la división... Para colmo, otra consecuencia de los Años Minayistas ("El Reino del Error", según un periodista) es que el sistema de ligas menores de los Mets es de lo peorcito que hay. No hay grandes prospectos a la vista. Si se va Reyes tendrían al menos la posibilidad de una buena compensación en el draft del año que viene del equipo que lo firme. Hay que revisar a fondo todo el sistema. Ya lo hicieron con los reclutamientos internacionales y la vicepresidencia de draft y de escauteo, tanto de high school como el universitario, al nombrar nada menos que a Paul De Podesta (sí, el mismo que fuera asistente de Billy Beane en Oakland, en los años dorados que se mencionan en el bestseller Moneyball) como Vicepresident for Player Personnel and Amateur Scouting. Reconstruir, renovar un equipo requiere, en estos tiempos donde múltiples factores actúan, saber administrar con sabiduría los cobres buscando FLEXIBILIDAD, CONSISTENCIA EN LA TOMA DE DECISIONES, PACIENCIA, VISIÓN ESTRATÉGICA (es conocido el hecho de que la cosecha de agentes libres del año que viene será muy superior a la de este próximo invierno), PRESERVAR LA POSIBILIDAD DE ESCOGER ENTRE DIVERSAS OPCIONES (y no reducirlas, al consumirse en la "peste Castillo" : contratos gordos y multianuales a peloteros mayores de 30 años, como dicen los gringos, "past their prime"), así como un sensato uso combinado de las intuiciones tradicionales con la ciencia del sabermetrics, a la Moneyball, para mejorar significativamente la evaluación del talento. Finalmente, hay que saber asumir las propias palabras de Paul De Podesta: "la luz guía de estos tiempos en la industria de la pelota es la incertidumbre." Los malos resultados siempre están allí, al acecho. Si no, pregúntenle a la prensa de Nueva Inglaterra, que hace un año llamaba a los Red Sox el Mejor Equipo de Todos los Tiempos. Qué molleja. Las fallas en la pelota vienen en dos vías: Las fallas en los resultados y las fallas en los procesos. Los malos resultados derivados de la propia incertidumbre del deporte quizá no puedan evitarse. Pero los malos procesos, las decisiones sin sentido, el descontrol presupuestario, la visión oportunista, cortoplacista y anti-estratégica, sin duda alguna que sí. Aquí, la nota del NYPost...
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