| Frente a la incertidumbre, '¡Adáptate!' |
| Escrito por Carlos Fresneda | |||
| Martes 19 de Junio de 2012 23:23 | |||
![]() Tim Harford en el Nuffield College de Oxford. | Foto: C. F. 'El euro ha sido una camisa de fuerza para los gobiernos en crisis' | 'Aferrarse indefinidamente a una tabla de salvación es apuntarse al naufragio' | 'Las organizaciones más evolutivas navegan mejor con los cambios'"Querido economista camuflado: ¿Cómo puede uno adaptarse a una economía al borde del colapso?". La pregunta 'inconveniente' se la hacemos a Tim Harford, el auténtico 'undercover economist', a las puertas del Nuffield College de Oxford, donde hace dos décadas los estudiantes de economía cuestionaban ya la inflexibilidad del "experimento" del euro: "¿Y cuál es la estrategia de salida si las cosas van mal?". "Aquellas preocupaciones no iban nada desencaminadas", recuerda Tim Harford de su época de estudiante. "El euro ha sido una camisa de fuerza para los Gobiernos en momentos de crisis. Los beneficios del libre comercio han sido superados con creces por los costes de renunciar al control de la política monetaria". "España estaba mejor posicionada que el Reino Unido hace cinco años para capear la crisis", añade Haford. "La diferencia es que aquí tenemos aún al Banco de Inglaterra dándole a la máquina de hacer dinero, para solucionar los problemas del sistema bancario o incluso para comprar deuda". No hace falta aclarar que el economista 'camuflado', después de aplicar sus principios analíticos a la vida cotidiana, dará el salto con pértiga a la 'macroeconomía' en su próximo libro. Entre tanto, podemos destilar la sabiduría pragmática de Harford en sus columnas para el 'Financial Times' y para 'Slate', y por supuesto en ese 'Adáptate' (Planeta) que ha vendido cientos de miles de ejemplares y reposa en la mesilla de algún presidente de Gobierno. Intentamos llevar a Harford al terreno personal, y perdón por la insistencia: "¿Cómo nos adaptamos cuando tenemos la sensación de que el barco se hunde y el cielo se viene abajo?". "Es normal que la gente se sienta desesperada cuando el nivel de desempleo es tan alto", admite. "Pero las economías, incluyendo la española, se han recuperado en el pasado y volverán a hacerlo. El alto nivel de paro puede sin embargo complicar el futuro. El economista Till Marco von Watcher ha estudidado este fenómeno: en una recesión, la gente cualificada acepta cualquier empleo para ir tirando. Cuando las cosas empiezan a ir mejor, siguen en ese trabajo porque se sienten más seguros y no quieren asumir riesgos. Un trabajo temporal se convierte así en una 'carrera accidental' para el resto de la vida".La adaptación, única vía de escape Aferrarse indefinidamente a una tabla de salvación es una manera de apuntarse al naufragio. La única estrategia real de supervivencia en tiempos de crisis, asegura Harford, es la misma la que llevan practicando desde tiempos inmemoriales las especies y que en su día estudió Darwin: adaptarse a los cambios. Harford habla del 'método Palchinsky', en memoria del ingeniero ruso que retó la 'resistencia patológica' del sistema soviético a cualquier tipo de experimentación. Primera regla: "Buscar ideas nuevas y probar cosas nuevas". Segunda: "Al intentar algo nuevo, hacerlo a una escala que pueda sobrevivir al fracaso". Tercera: "Aprender de los errores y practicar la retroalimentación". Según el autor de 'Adáptate', la experimentación, el 'ensayo-error', la valentía de asumir el riesgo y aprender de cada fracaso sigue siendo la mejor estrategia incluso en tiempos de incertidumbre, donde todo parece empujarnos a caminar sobre seguro. "Uno de los mayores problemas es que los experimentos requieren tiempo, y esta crisis no nos permite mucho tiempo", admite Harford. "Pero todavía hay cosas que podemos hacer, en forma de pequeños programas piloto, para lograr que la gente encuentre con mayor facilidad empleo o para ser más efectivos a la hora de recaudar dinero de los contribuyentes más ricos". Admite Tim Harford que 'Adáptate' nació de una idea pretenciosa –"Cómo la economía puede encontrar soluciones a todos los grandes problemas del mundo"- y cómo el libro se fue adaptando y ampliando su campo de miras: "Creo que la economía ha estado demasiado tiempo encerrada en sí misma. Ha llegado el momento de enriquecerse no sólo con la psicología, como hace los conductivistas, también con la biología, la antropología, la ingeniería y muchos otros cambios". Harford nos remite, por ejemplo, a los estudios del biólogo evolucionista John Endler en los ríos de Venezuela y Trinidad, estudiando la capacidad de adaptación colectiva de los 'peces millón' para camuflarse en los fondos y evitar ser devorados por los cíclidos... "Adaptarse no consiste en algo que debamos necesariamente hacer, más bien algo que nos 'hace'". Escribe también Harford de los intentos del matemático Paul Ormerod para intentar aplicar los procesos de selección en el mundo natural al mundo empresarial, con resultados más bien frustrantes: "Es muy difícil predecir el éxito o la extinción de una empresa. El éxito llega a veces de una manera aleatoria, sin mucha necesidad de adaptación. Aunque es cierto que hay organizaciones más evolutivas que navegan mejor con los cambios". Nos recuerda también la torpeza de ciertos políticos y líderes que tienen en sus manos la posibilidad de "propiciar o suprimir el comportamiento adaptado". Al frente de todos ellos, Donald Rumsfeld, incapaz de adaptarse durante años a la sangrante realidad de la guerra de Irak. Otro ejemplo más cercano aún: la decisión de Estados Unidos de rescatar a los bancos "demasiado grandes para fallar", que favoreció precisamente a los bancos que "ya eran demasiado grandes". Podríamos, en fin, pasarnos horas hablando de la dimensión 'macro' de la crisis y lo que espera al mundo, a España y al euro. Pero nos despedimos recordando y recalcando los 'principios de Palchinsky', "adaptados" por Harford y aplicados a estos tiempos difíciles: experimentar con cosas nuevas (aun a sabiendas que algunas fracasarán), hacerlo a una escala manejable (creando espacios de seguridad y avanzado poco a poco) y enterarse de cuándo fracasa uno (porque si no, no aprenderá nunca). [ En http://www.elmundo.es ]
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El régimen acaba de negar la entrada a la isla a Marcelino Miyares, presidente del Partido Demócrata Cristiano de Cuba. Miyares pretendía viajar con motivo de la vista papal. Veterano de Bahía de Cochinos, es desde hace muchos años un activo promotor de la reconciliación y la transición pacífica hacia la democracia. Acaba de publicar un libro, Cambio en Cuba 2012. Pregúntale sobre la visita de Benedicto XVI, la reconciliación, la transición, el régimen...
RESPUESTAS DE MARCELINO
“Quién sólo conoce España, no conoce España”, nos dice el gran hispanista británico Hugh Thomas. Y esa oración es válida, en estos tiempos de la mundialización, para todo el quehacer humano. Ni lo bueno ni lo malo conocen fronteras. La misma tecnología que nos contacta a todos para el discurrir diario, puede ser usada por quienes ven la política, la cultura o la economía como una oportunidad más para su provecho propio, o para atacar la democracia, la libertad y la paz, valores primordiales para el Partido Demócrata Cristiano de Cuba.