| Cómo será el ejército americano en 2020 y qué peligros afrontará |
| Escrito por Jordi Pérez Colomé | |||
| Sábado 18 de Febrero de 2012 16:29 | |||
![]() Portaviones Gerald Ford, de última generación, que ahora construye Estados Unidos. Zarpará en 2015. El presidente Obama hizo esta semana algo que ningún predecesor suyo había hecho: ir a la sala de prensa del Pentágono a presentar una nueva estrategia de Defensa. El documento se titula "Mantener el liderazgo de Estados Unidos: prioridades para el siglo XXI". No es un texto detallado, sino ocho páginas de guías generales. Pero es importante por dos motivos: primero, el gobierno quiere recortar el presupuesto de Defensa y empieza a anunciar cómo y, segundo, da una idea de las intenciones militares de Estados Unidos para esta década. Según el secretario de Defensa, Leon Panetta, el objetivo del plan es construir "el ejército de 2020, una fuerza de tamaño y forma distintos a la de la Guerra Fría". Es decir, más pequeño y aún sin un enemigo de su capacidad. La idea no es nueva. El primer secretario de Defensa de George W. Bush, Donald Rumsfeld, quería en 2001 hacer algo parecido. El 11-S y las guerras de Afganistán e Irak cambiaron los planes. Tras el final de esas dos guerras, la administración Obama retoma el proyecto actualizado. Los recortes son también habituales tras las guerras: históricamente, Estados Unidos ha recortado un 15 por ciento de gasto militar en periodos de posguerra. Los recortes actuales no son enormes. Solo se reduce el ritmo de crecimiento, que ahora será más lento, no el presupuesto. El plan es reducir 487 mil millones de dólares a lo largo de los próximos diez años, un 8 por ciento en total. (El presupuesto de este año en Defensa es de 830,9 mil millones de dólares). El gobierno no ha dado aún detalles sobre qué recortará; se sabrá a principios de febrero cuando presenten el presupuesto para el próximo año. Pero ya se sabe algo: el gran perjudicado será el ejército de tierra. Ahora tiene 565 mil soldados, además de 201 mil marines (que son de la Marina). Entre ambas fuerzas se reducirán de 76 a 114 mil soldados. Es significativo, pero es menos crucial de lo que parece. Si Estados Unidos se enfrasca en un conflicto donde necesite más soldados, recuperar esos 100 mil es reversible. Es más barato alistar a miles de tropas cuando sean necesarios que mantenerlos por si acaso. También es más sencillo ahorrar aquí que en investigación o armas, donde se necesitan años para lograr nuevos avances. Es probable que se reduzcan también algunas pensiones militares. Los peligros del siglo XXILa parte más interesante del plan es ver los peligros que Estados Unidos cree que le amenazan en el siglo XXI. Pueden resumirse en tres: terrorismo, armas nucleares y China. Con las profecías, hay que ir con cuidado. El ex secretario de Defensa, Robert Gates, repetía que "cuando se trata de predecir el tipo y la localización de nuestras próximas misiones militares, desde Vietnam, nuestro historial es perfecto: no hemos acertado nunca ninguna". La pregunta sin respuesta es si la crisis ha obligado a replantear la estrategia o, simplemente, la nueva estrategia es menos costosa. Es probable que sea una mezcla de las dos. El Pentágono podría ya reducir sus gastos con una gestión mejor. Estos son los principales peligros y las medidas americanas para superarlos. La estrategia de la guerra y media. El titular más repetido del nuevo plan es que Estados Unidos ya no reconoce que deben poder ganar dos guerras contra dos países a la vez. La estrategia nacional de 2010 decía: Estados Unidos debe prevalecer en una amplia gama de operaciones, que "incluye mantener la capacidad de superar a dos estados nación agresores". En el nuevo plan, esta frase se ha convertido en poder combatir en una guerra y "denegar los objetivos -o imponerle costes inaceptables- a un agresor oportunista en una segunda región". El secretario de Defensa puso un raro ejemplo de qué sería la implantación de esta estrategia: una guerra terrestre en Corea y mantener el estrecho de Hormuz abierto (y ya no, por ejemplo, invadir Irán para provocar un cambio de régimen). El terrorismo ya ha cambiado. Desde la llegada del presidente Obama, la lucha contra el terrorismo se ha centrado en espionaje aéreo y ataques con aviones sin piloto (o drones), y operaciones puntuales de las fuerzas especiales -el asesinato de Bin Laden fue el gran ejemplo. Esto no cambiará. El documento cita a cuatro países donde deberán centrarse: Pakistán, Afganistán, Somalia y Yemen. Esta estrategia tiene sus ventajas -Al Qaeda tiene menos poder hoy que en 2008-, pero tiene también unos costes extraordinarios: un grupo de funcionarios de la CIA y de militares del Pentágono deciden sobre la vida de decenas de personas sin pruebas ni juicios, matan a civiles por error y la población de esos países resiente la actividad americana impune. Hasta ahora, el gobierno ha creído que estas desventajas eran aceptables. Pero quizá por ese motivo, el nuevo documento da un ligero énfasis a las tareas de espionaje sobre los ataques. Es algo que ya ocurre, debido en parte también al menor número de miembros de Al Qaeda: en 2010, aviones sin piloto americanos lanzaron 117 ataques en Pakistán y solo 64 en 2011. Otro modo de rebajar los costes de estas acciones es más colaboración con las fuerzas locales. Un ejemplo fue el envío del presidente Obama de 100 soldados a Uganda en octubre para ayudar -no en tareas de combate, según parece- a eliminar el Ejército de Resistencia del Señor de Joseph Kony. Las armas nucleares están en Irán y Corea del Norte. Otro punto que cambiará poco respecto a lo que ya hace Estados Unidos. Los objetivos principales con las armas nucleares son dos: controlar las que ya existen para que no caigan en manos de grupos terroristas y evitar la proliferación, sobre todo en Irán. Las bases americanas en Catar y Bahráin que controlan el Golfo Pérsico van a seguir ahí. En el documento no hay nada que prevea una gran guerra con Irán. Menos Europa. Estados Unidos tiene cuatro brigadas de combate en Europa, tres en Alemania y una en Italia (entre 3 y 5 mil soldados cada una). Parece que el plan puede llevar a dejar solo dos. "La mayoría de países europeos son ahora productores más que consumidores de seguridad", dice el documento, así que, con la salida de Irak y Afganistán, "nuestra postura en Europa debe evolucionar". Hace años que Estados Unidos estaba en Europa solo porque está más cerca de Oriente Medio: la operación libia se hizo desde bases europeas. Pero esta prioridad cambia. Las preocupaciones americanas se mueven hacia el este: Golfo Pérsico y, sobre todo, el Pacífico. Un punto destacado de esta retirada europea es que Estados Unidos no ve a Rusia como un enemigo militar potencial. Más ChinaEl traslado de inversión y fuerza hacia China es la parte más fascinante del documento. Uno de los motivos por los que la nueva estrategia militar americana reduce las tropas de tierra en favor de Marina y Aire es que en el Golfo y en el Pacífico son las dos fuerzas clave. La carrera militar contra China es latente. La mayoría de declaraciones públicas entre los dos países son de colaboración. Nadie prevé una guerra total contra China, pero hay tres intereses comunes en la región que pueden hacer saltar chispas: además del tradicional con Taiwan, China está en conflicto latente con Japón por unas islas y, sobre todo, por lo que se cree que puede ser una nueva Arabia Saudí de petróleo en el mar del sur de la China, donde se cruzan las aguas territoriales de China, Vietnam, Filipinas y otros países. El motivo de conflicto puede ser las rutas comerciales y las fuentes de energía. China no cederá terreno. Los chinos no lo esconden. Uno de los generales chinos más provocadores, Luo Yan, ha dicho: "Estados Unidos tiene cuatro grandes aliados en la primera cadena de islas [alrededor de China] e intenta hacer pasar hambre al dragón chino para convertirlo en un gusano". Todos los países que rodean a China por el mar -menos Corea del Norte- son aliados americanos: Corea del Sur, Japón, Taiwan, Filipinas. Lo son porque saben quién puede defenderles de la amenaza más cercana. Además de los aliados, el poder americano ante China lo representan los portaviones, que son bases militares en movimiento. China está a punto de limitar su importancia. En 2015 dispondrá de un nuevo misil (DF-21D) que puede alcanzar a un barco a más de 2 mil kilómetros de su costa. El misil está diseñado para que no pueda ser detenido por las defensas tradicionales americanas. Así que Estados Unidos ya trabaja para atacar China a más de 2 mil kilómetros. ¿Cómo? Con el desarrollo de aviones sin piloto que puedan volar esa distancia, atacar y regresar. Además, en su último viaje a Australia Obama anunció una nueva base en Darwin, suelo australiano. Como es lógico, China se enfadó. El objetivo es dispersar las opciones para contener a China. Además de los misiles contra los portaviones, China también desarrolla cazas que eviten los radares y submarinos más sigilosos. En 2006, un submarino chino apareció en la superficie entre varios buques americanos sin que lo detectaran. Era un aviso. Todo este arsenal chino puede hacer que el portaviones de última generación que ahora construye Estados Unidos y que zarpará en 2015 -el Gerald Ford- pueda ser el último que se fabrique. La flota de Estados Unidos es impresionante, nadie les igualará, pero sobre todo si el enemigo les hunde un barco así allí van 5 mil marineros: morirían de golpe más soldados que en toda la guerra de Irak. Pero la carrera militar va aún más allá. China trabaja para poder un día desconfigurar los mandos de los drones americanos. Su destrucción de un satélite espacial en 2007 indica que podría limitar también las comunicaciones americanas. Hace unos meses, Irán presumió de haber interceptado los mandos de un avión sin piloto y haberlo hecho aterrizar en su territorio (en la foto).
No se sabe si es cierto, pero los enemigos de Estados Unidos se esfuerzan por conseguir esas proezas. Estados Unidos invierte para ir un paso por delante. La ciberseguridad es una de las prioridades americanas. Los ciberataques chinos a intereses americanos no han dejado de crecer en los últimos años (cuando la actualidad me deje haré un post de este tema). La definición de victoria cambia y las guerras con robots. Dejo para el final los dos puntos más especulativos de la nueva estrategia americana. Primero, las victorias en esta nueva época de austeridad quizá ya no puedan aniquilar al enemigo, sino que lo máximo que se logre sea influencia. Los conflictos serán más bien limitados para obtener algo concreto, no la desaparición de un régimen. Segundo, la guerra virtual no es una quimera. Estados Unitos tiene ya aviones y helicópteros sin piloto. Uno de sus almirantes ha dicho que la capacidad de estos cazas de despegar desde portaviones "nos ha hecho entrar en los segundos 100 años de aviación naval". Pronto tendrá también submarinos. Ya se usan robots para desactivar explosivos. De momento no hay soldados-robot y todo es teledirigido. Pero ya no son inconcebibles los combates en el futuro entre máquinas inteligentes. [ En http://www.obamaworld.es ]
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