| Don Pepe y la persona humana |
| Escrito por Benjamín Santos | |||
| Lunes 18 de Enero de 2010 00:00 | |||
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El social cristianismo está en el poder, pero sólo como filosofía los conocedores de la Doctrina Social de la Iglesia, de la Democracia Cristiana y en general de la concepción cristiana del hombre, de la sociedad y del Estado sienten que el Presidente electo habla su mismo lenguaje. Todo empezó cuando el Lic. Callejas, primero como candidato y después como gobernante aproximó su partido a la Internacional Demócrata Cristiana por medio de la Organización Demócrata Cristiana de América (ODCA). De esta manera el Partido Nacional quedaba vinculado a dos internacionales de partidos: Como miembro pleno de la Unión Democrática Internacional (UDI) y como observador en la Internacional Demócrata Cristiana (IDC) por medio de ODCA. En sus estrategias de crecimiento la Democracia Cristiana quiso atraer a su seno a partidos que no nacieron ni se identificaban plenamente con la ideología Demócrata Cristiana como el PAN de México y los partidos populares de algunos países europeos. Con ese propósito se efectuó en Santiago de Chile en octubre del 2000 la primera conferencia de Líderes Demócrata Cristianos, Populares y de Centro donde se presentó un documento llamado "Un Nuevo Centro Humanista y Reformista" que luego, el 31de agosto del año 2001 fue aprobado por el Consejo de ODCA. Era presidente de ODCA el chileno Gutenberg Martínez y de la IDC el amigo panameño Dr. Ricardo Arias. En el documento en referencia se desarrollan diez temas de los cuales oirá mucho usted en los próximos cuatro años y son: Visión desde el nuevo centro humanista y reformista, una sociedad con una ética de la responsabilidad, la persona como centro de la acción política, las comunidades son espacios indispensables, la familia es un compromiso básico para este nuevo eje humanista y reformista, la equidad se debe construir día a día, las ciudades y el medio ambiente, preocupaciones prioritarias; la exigencia de más participación democrática, fortalecer la capacidad de emprender, relevar la cultura, las ciencias y las tecnologías. Esos temas están desarrollados en una infinita cantidad de documentos socio-religiosos, filosóficos y políticos en todos los idiomas puesto que es un pensamiento que tiene su origen en los Evangelios y que como doctrina social se inició en 1891 con la publicación de la Encíclica Cosas Nuevas (Rerum Novarum) del Papa León XIII. (Al llegar a este punto interrumpí la redacción de este artículo para escuchar en EWTN un diálogo sobre un libro que acaba de publicarse en inglés sobre Tomás Moro, el patrono de los políticos y estadistas. Sería bueno que los integrantes del nuevo gobierno profundizaran sobre la vida, el pensamiento y la obra de quien siendo el hombre de confianza de Enrique VIII fue condenado a muerte por defender la ley y la justicia frente al poder arbitrario de su rey). Vuelvo a lo nuestro. Pertenezco a una organización política que tiene un ideario centrado en el pensamiento social cristiano. Conozco y he escrito sobre sus temas. Pero me gusta el entusiasmo con que el Presidente electo y algunos de su círculo cercano de seguidores hablan de su nuevo pensamiento político. En mi caso se dio un entusiasmo tan grande que al salir de la Facultad de Derecho, en vez de abrir una oficina de abogados, seguí en mi modesta tarea como profesor de secundaria mientras dedicaba mucho tiempo a dar cursos en comunidades campesinas y urbano-marginales confrontando la grandeza de la dignidad humana con las condiciones sociales en que vive la gente para luego ofrecer la organización como medio para generar solidaridad y salir de la pobreza. En esa tarea me encontré con la Democracia Cristiana, porque había llegado ya a la conclusión que sin una acción política es imposible cambiar la realidad nacional. Por eso no he podido entender cómo una persona puede entrar y permanecer en una organización política para obtener beneficios personales mientras recita de memoria los principios que dicen lo contrario. Todo el pensamiento del nuevo Presidente electo puede resumirse en su concepción de la persona humana. ¿Cuál concepción? S. Radhakrishnan y P. T. Raju compilaron en un libro muy gordo las diferentes concepciones del ser humano: En el pensamiento griego, en la cultura judía, china, en el pensamiento hindú, en el budismo, en el Islam, en las diferentes ideologías y lógicamente en el cristianismo. Es un libro de filosofía comparada. Pues en el cristianismo se trata de la concepción de la persona humana como un misterio, es decir que la grandeza del ser humano es inexplicable con el simple auxilio de la razón humana. No basta definirlo como una unidad bio-psico-social y espiritual, pero es suficiente para plantear una estrategia de desarrollo integral y sostenible como parece reflejarse en la visión de país y plan de nación que ha sido convertido en ley por el Congreso. Por ser Honduras una sociedad de cultura y tradiciones cristianas tenemos que cooperar para que esa visión de la persona humana, de la sociedad y del Estado tenga éxito. No está en juego una ideología ni un partido, sino nuestras hondas raíces culturales. Si juntos logramos elevar a todos los hondureños a un nivel de desarrollo que equilibre en cada hondureño un sano desarrollo en sus dimensiones física, psicológica, social y espiritual sobre la base de los valores cristianos de paz, justicia, equidad, solidaridad, amor y perdón habremos creado en nuestro país la antesala del cielo. Pongamos a don Pepe bajo la protección de Santo Tomás Moro y empujemos todos que sólo son 28 años y siete períodos presidenciales los que se necesitan. Todo es posible con la ayuda de Dios y la solidaridad militante de los hondureños. [ Publicado en http://www.latribuna.hn ]
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