Aficionados tocando unas vuvuzelas durante la Copa del Mundo | Getty Images
El órgano rector del fútbol europeo ha decidido que las trompetas que lograron gran notoriedad durante el Mundial de Sudáfrica no puedan introducirse en los estadios.
La UEFA ha decidido que las vuvuzelas, aquellas trompetas que lograron gran notoriedad durante la pasada Copa Mundial de la FIFA de Sudáfrica, no podrán ser introducidas en los estadios que se disputen partidos de competiciones de la UEFA.
El órgano rector del fútbol europeo ha informado que sus 53 federaciones miembro han tomado la decisión por razones relacionadas con la cultura y tradición del fútbol europeo y declaró que la atmósfera de los partidos podría cambiar con el sonido de la vuvuzela.
La Copa Mundial se ha caracterizado por el sonido de las vuvuzelas durante los partidos en las gradas. En el contexto preciso de Sudáfrica, éste instrumento aporta un toque de folclore y cultura local pero la UEFA piensa que su uso no sería apropiado en Europa, donde lo más característico es el continuo ruido de fondo de murmullo.
Chapman, durante el partido de ayer, contra los Cerveceros de Milwaukee. (AP)
La alarma contra incendios sonó en el Great American Ball Park cuando el zurdo cubano Aroldis Chapman salió del dugout y pisó por primera vez un campo de las Grandes Ligas.
Fue una falsa alarma, no el resultado de una de las humeantes rectas de 100 millas por hora del serpentinero. Pero poco después, Chapman echó efectivamente fuego en el montículo, reportó la AP.
Chapman se unió el martes a las filas de los Rojos, y todos estaban ansiosos por ver su famosa recta, que llegó a alcanzar las 105 millas por hora (mph) en las menores.
¿Podría mantenerla en las Grandes Ligas? Al menos en su primera actuación, lo hizo.
Chapman fue ovacionado de pie por los 19.218 espectadores cuando salió del bullpen, para subir a la lomita en la parte alta del octavo inning. Los Rojos ganaban por 8x3.
Es difícil recordar tal expectación por el debut de un novato en todas las Grandes Ligas y, por supuesto, en Cincinnati, donde ya hay una Chapmanía.
Los jugadores del Inter levanta la Liga de Campeones.
JULIO CÉSAR, MAICON, SNEIJDER Y DIEGO MILITO SON LOS MEJORES EN CADA PUESTO | Valdés, Piqué, Xavi y Messi se quedaron a las puertas en sus respectivas demarcaciones · Diego Milito fue el mejor del torneo gracias a sus dos goles en la final
Como ya adelantó MARCA, el Inter de Milán copó los premios de los mejores jugadores de la pasada Liga de Campeones. Julio César fue galardonado con el premio al mejor portero, el defensa más destacado fue Maicon, el mejor centrocampista fue Sneijder mientras que el mejor punta recaló en Diego Milito.
Finalmente, la UEFA otorgó a Diego Milito el título de mejor jugador de la pasada Liga de Campeones. El argentino marcó dos tantos en la Final ante el bayern de Munich y fue clave para que el Inter ganara el torneo.
El portero brasileño se impuso en la votación a Valdés y a Lloris, en la defensa, el lateral superó a Lucio y a Piqué, en el centro del campo el holandés fue mejor que Xavi y Robben y finalmente, el punta argentino dejó atrás a Messi y a Rooney.
Todos los representantes de la Liga Española los pueso el Barcelona, que a excepción del pasado año, vio como Valdés, Piqué, Xavi y Messi se quedaban a las puertas de obtener un nuevo reconociemiento deportivo.
Dan Uggla, third from left, a Rule 5 draft selection, celebrated after his hit gave the Florida Marlins a victory over the Mets in Puerto Rico in June. | Ana Martinez/Reuters
You have to wonder if the Mets, deep down, are more frustrated or inspired by the example of the Florida Marlins. Year after year, the Marlins stay competitive in the National League East, getting extraordinary value for what they spend. The Mets win at about the same rate while spending far, far more.
The Marlins have spent about $396 million on player salaries from 2000 through 2010, with 873 victories and a World Series title to show. The Mets have spent about $1.212 billion on salaries in those seasons, with 878 victories and no championships.
In other words, the Mets have spent about $816 million more than the Marlins to win five more games and one fewer title. It is a stinging indictment of the Mets’ efficiency and a glowing example of the shrewdness of the Marlins, who are so disciplined that they have a blanket club policy against no-trade clauses.
Bobby Thomson died last week, and Roger Clemens was indicted. No juxtaposition could better capture the way we used to feel about our sports heroes, and the way we feel about them now.
Clemens is just one of the many baseball superstars credibly accused of using performance-enhancing drugs. But the Red Sox-turned-Yankee ace has achieved a particular infamy because he keeps obdurately denying it — to fans, to reporters and finally (and fatefully) to a Congressional committee. Other athletes have apologized, beaten their breasts and tried to move on. But not Clemens. A mercenary figure during his career, in retirement the pitching great has become an icon of celebrity entitlement and public dishonesty: part LeBron James, part Richard Nixon.
If Clemens embodies baseball’s decline into sordidness and scandal, Thomson’s death is a reminder of the height from which it’s fallen. "The shot heard round the world," his pennant-winning home run for the New York Giants in the autumn of 1951, stands as the crowning glory of baseball’s golden age.
Una polémica reciente: "la mano negra" de Thierry H. que dio a Francia su pase al Mundial sudafricano
En opinión de Blatter, el presidente de la FIFA, una de las características básicas del fútbol y una de las claves de su éxito planetario, es que -en cualquier lugar y a todos los niveles- se practica de acuerdo con las mismas reglas, lo que es válido asimismo para las modalidades de arbitraje. Por mucho que esta declaración sea loable, no nos parece del todo pertinente por dos razones. En primer lugar, ya existen en estos momentos, en materia de arbitraje, unas diferencias significativas entre un partido de un Mundial y un "pequeño" partido local. Así pues, para este último, no hay "cuarto" árbitro. Y en el nivel más inferior, muy a menudo es un solo árbitro el que dirige, sin juez de línea.
En segundo lugar, y sobre todo, tratar de la misma manera, en lo que se refiere a los medios que se ponen a disposición del arbitraje, dos situaciones totalmente distintas, a saber, un partido de un Mundial y uno entre dos equipos de pueblo, no tendrá el efecto uniformador que pretende legítimamente Blatter sino que, por el contrario, producirá resultados diferentes: los medios tradicionales satisfarán las necesidades de un partido local, mientras que si se aplican a un partido de escala internacional, provocarán a veces que cientos de millones de telespectadores consideren que el árbitro es el único ser vivo que no ha visto tal o cual jugada decisiva.