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El vuelo de una mariposa. APERTURA Y APRETURA IEC-MC CON LA CUBA OFICIALISTA Y OTROS LAZOS NO OFICIALES NI ECLESIALES [8]
Escrito por María Cristina Herrera   
Viernes 02 de Julio de 2010 14:08

mariposa8El retrato y testimonio sobre este capítulo y su encabezamiento es tarea mucho más ardua, llena de baches y vericuetos múltiples. Es un esfuerzo que exige más que memoria... Hay que intentar identificar la naturaleza y el sentido de muchas experiencias vividas con Cuba, en Cuba y fuera de Cuba; con cubanos –mujeres y hombres distintos y diversos- que se han relacionado conmigo –y con el IEC- a lo largo de casi tres décadas, antes, durante y después de 1978. Viejos amigos, familiares, ex-presos, hermanos en la fe -desde la cúpula jerárquica hasta la base-, funcionarios, disidentes, periodistas, profesionales, intelectuales, artistas, jornaleros, bisneros, roqueros, jineteros, segurosos, diplomáticos (de todos los sexos y edades); y otros que rechazan y desbordan las etiquetas conocidas y desconocidas. Por supuesto que, forzosamente, tengo que seleccionar circunstancias y anécdotas.

Es importante para tratar de entender la inestable-estable relación del mundo múltiple que es el oficialismo cubano, conmigo y con el IEC, tomar en cuenta lo siguiente:

a. Los que mandan en Cuba, por lo general, no distinguen matices significativos que diferencian a grupos y personas entre los cubanos que residimos fuera de la Isla; probablemente, el Episodio Elián y sus efectos dentro del régimen, haya modificado algo este patrón de conducta oficial cubana;29

b. Asimismo, están habituados a funcionar con individuos que dirigen o controlan grupos u organizaciones –como se hace en Cuba- pero no con las instituciones como tales. Son muchos los ejemplos a partir de 1978, que demuestran este patrón de conducta que se atreve a “vetar” a personas que forman los cuadros ejecutivos de asociaciones diversas; unos pueden viajar a la Isla; otros no; algunos son invitados a eventos; otros quedan fuera –o no les llega el permiso de entrada o ni siquiera se les da una respuesta-

c. De alguna manera, nosotros en el IEC representamos el anillo exterior de ese proceso complejo y complicado que se inicia a partir del 78 entre los cubanos de adentro y de afuera. Dentro de Cuba, de parte del poder, no hay costumbre de dialogar genuinamente. Esa noción de que hay interlocutores válidos –que no sean extranjeros- es algo foráneo para los funcionarios cubanos de cualquier nivel;

d. El pluralismo y el hecho de que nadie es vetado en el IEC resultan elementos perturbadores para los que tendrían que bregar con el Instituto, su gente y sus proyectos.

e. Hemos de puntualizar que en el trato personal de tú-a-tú la experiencia es otra. Proclamo con cubana alegría y orgullo que a lo largo del tiempo he cosechado amistades preciosas con mujeres y hombres compatriotas que viven en Cuba, cumplen tareas de todo tipo, en múltiples estructuras oficiales o no.

f. Por último, siempre hay problemas de comunicación entre los cubanos que residen en la Isla y los que formamos su Diáspora. En especial, para los que nos hemos malcriado con la sociedad de la información. Allá, - y acá también- los más de 40 años desde 1959 han marcado a la gente con heridas diversas que dificultan una comunicación rápida, abierta y confiable. Todos –a nivel individual- cargamos también nuestro equipaje de traumas... Solamente el contacto frecuente permite eliminar, poco a poco, mitos y barreras para establecer –con inicial cautela- esa comunicación y confianza necesarias para una labor eficiente en común.

Para ofrecer un panorama que se entienda hay que hacer un poco de historia-histeria... desde temprano en los años setenta hasta el presente. Escojo el año 1973 como punto de partida de este proceso de tres décadas transitando por el laberinto de contactos –directos e indirectos- con compatriotas en Cuba y en muchos puntos de su Diáspora que, de alguna manera, cumplen tareas, por lo menos, oficiosas cuando no oficiales... En ese año, a finales de mayo, el IEC celebra su III Reunión de Estudios Cubanos en la ciudad de Washington. D. C. Asistieron 151 cubanos curiosos y tensos ante los rumores del inminente viaje a Cuba de nuestra colega y co-fundadora Lourdes Casal, + (De hecho, Lourdes parte para Cuba vía México después de esta actividad). Lourdes es la primera persona del exilio militante cubano que regresa a la Isla. Lourdes había trabajado en Cuba y en Estados Unidos con grupos militantemente anticastristas. Las autoridades cubanas la hacen entrar como si fuera boricua. Ella está en Cuba en septiembre cuando el golpe de Pinochet en Chile. Regresando a su paso por Miami, camino a New York, viene a casa por un par de horas a compartir conmigo la experiencia... Recuerdo sus primeras palabras: “Gordita: lo que ha pasado en Chile, destruye la posibilidad de una solución ‘democrática...’ para nuestro Continente y aunque hay cosas en Cuba que habría que criticar, por ahora, mi opción es apoyar abiertamente”.

Ambas nos quedamos cortas de tiempo –yo tenía que irme a clases; ella tenía que agarrar un avión-. Acordamos que yo viajaría a Nueva York, a pasarme unos días con ella en el receso de Acción de Gracias a finales de noviembre, para compartir sin reloj. Lourdes y yo éramos muy buenas amigas desde mediados de los años cincuenta en tareas compartidas dentro de los cuadros dirigentes de la Acción Católica en el ámbito universitario (ella en Sto. Tomás de Villanueva en la capital y yo en la Universidad de Oriente en Santiago de Cuba). Al correr del segundo día en su casa conversando, en horas del atardecer, suena el timbre de la puerta y llega de visita Alfredo Pila de Armas, un funcionario en la Delegación de Cuba ante la ONU. Yo, enseguida, supuse que esta visita no era casual: en el curso de la conversación fue claro que Alfredo sabía que yo estaba con Lourdes y que vino a conocerme. No demoró mucho tampoco en preguntarme si a mí me gustaría viajar a la Isla. Mi respuesta abierta y rápida fue: “En principio me gustaría..., pero... ¿bajo qué condiciones sería...? y, por supuesto, tendría yo que pensarlo...”

En el primer trimestre de ese mismo año, en una carta a su vuelta de Europa, Nelson Valdés me había comentado que en la Embajada de Cuba en Londres, un diplomático le había mencionado mi nombre como una de las personas –en un grupo de cubanos fuera de Cuba- que eran de interés oficial. Por estos tiempos, al menos explícitamente, todavía no se hablaba de nada parecido a la convocatoria del 78. Mi gran amigo y colega Leonel de la Cuesta me ha dicho en múltiples ocasiones que en Nueva York, alrededor de esa época, hubo conversaciones y comentarios; en el entorno de amistades mutuas en esa ciudad [Lourdes Casal, José Prince, Andrés Hernández, él mismo]. Representantes del gobierno cubano merodeaban a estos cubanos pensantes y comprometidos con el mejor destino de su país. Los amigos arriba mencionados, además colaboraban entonces en la revista Nueva Generación cuyo gestor primero fue José Prince Chelala, +; hermano, colega y compatriota con quien compartimos esfuerzos varios en el campo de la preocupación cubana y el compromiso eclesial. Pepe es uno de los 30 fundadores del IEC. Es bien conocido por los que mantenemos una vigilia apasionada sobre el acontecer cubano, que el Servicio Exterior, la Seguridad del Estado y las Fuerzas Armadas son la troika organizada y eficiente dentro de un sistema y un país desorganizadamente organizado... No es pues de extrañar, que ya en 1973 el gobierno insular anduviese tanteando para lo que vino después a finales de esa década.

El contacto inicial mío y del IEC con ese funcionario-diplomático cubano en New York terminó en frustración: como ya mencioné en páginas anteriores de este manuscrito, Leonel y yo volvimos de Madrid sin llegar a viajar a Cuba en el verano de 1974.

El segundo contacto oficial fue también en la ciudad de Nueva York en mayo-junio de 1977 y de nuevo en casa de Lourdes Casal. Esa noche conocí a Jesús Arboleya (JA) quien llegaría a jugar un papel importante en los preparativos del Encuentro del 78 y seguiría trabajando con grupos de compatriotas de la Diáspora hasta la década de los años noventa. En mi hábito de ponerle nombretes a la gente, bauticé a Jesús como “El Nuevo San Pablo.” Pablo es el Apóstol de los gentiles en el mundo judío; Arboleya se hizo otro hombre paulino ante los cubanos que salimos de Cuba –”gentiles vis-à-vis los que se quedaron-”. En esta etapa del proceso que produce lo que hemos llamado “El Diálogo del 78,” este compatriota fue efectivo e incansable en su labor para identificar, conocer e invitar a muchos cubanos diversos y dispersos a sumarse –en distintos momentos del proceso- “a la ola del regreso nunca definitivo a la Isla.” En mi primer encuentro con JA en New York, él me pidió que yo le ayudara identificando nombres de algunos periodistas cubanos en Estados Unidos. Enseguida pensé: “éste tiene un proyecto...” Y ese proyecto cuaja en noviembre del 78. He de apuntar, que en su relación larga y tensa conmigo JA, por lo general, jugó el papel de “el malo”: en su trabajo con la gente, los funcionarios cubanos tratan de manipular (y confundir)..., usando a individuos contrastantes en trato y personalidad (bueno vs. malo). Entre los llamados “malos” por mí (me refiero exclusivamente a su trato o relación conmigo o con el IEC, y no se trata, por supuesto de un juicio global ni sobre sus demás comportamientos, ni sobre sus personas en general)30 tengo que sumar a Amado Soto [que hoy ha escalado un alto cargo en el equipo ideológico del régimen]. Otro notable en este grupo es Darío Machado. Ambos Soto y Machado fueron parte del equipo inquisidor en la purga de los colegas del CEA (Centro de Estudios de América) en 1996. En situaciones como éstas, uno puede pensar que unos merecen más confianza que otros. También estos contrastes surten efectos varios en los interlocutores del oficialismo, en particular, al sentar a la gente en uno de esos columpios existenciales que en su ritmo producen una sensación mental y emocional de franca inestabilidad..., cuando no de duda...

Los llamados “buenos...” conmigo y con el IEC forman un grupo múltiple e interesante, entre otros: Roberto Carbajal Acebal (RCA) –ya mencionado con anterioridad- Mercedes Arce Rodríguez (Mechy), Gloria León, Nara Araújo, Lisandro Otero, Rafael Hernández, Julio Carranza, Pedro Monreal, Luis Suárez; Santiago Pérez, Ernesto Rodríguez, Juan Valdés Paz, Fernando Martínez Heredia, Aurelio Alonso Tejada, Milagros Martínez, Jorge Hernández, Esteban Morales, Luis René Fernández Tabío, Jorge Mario Sánchez, Pablo Armando Fernández, Natalia Bolívar, Armando Entralgo, Roberto Fernández Retamar, Cintio Vitier, Jesús Díaz, +, Jorge Ibarra, Carlos Alzugaray, Jorge González Gómez, Miguel Alfonso, Antonio Romero, Lázaro Peña, José Luis Rodríguez, Elena Álvarez, Lázaro Buría, Alfredo Guevara, Luis Báez, Jorge Gallardo Fernández, Ricardo Alarcón, Miguel Alvarez, Jorge González Rey, Víctor Fowler, Ambrosio Fornet, Isidro Gómez Santos, Lázaro Barredo, Jorge Gómez Barata, Soledad Cruz, Susana Lee, Adolfo Ham, Raimundo García Franco, Manuel Piñeiro + Estas son personas, en su mayoría, del mundo académico y cultural. Algunos ya viven fuera de Cuba. Agrego a esta lista a muchos de la generación más joven –o medio tiempo- que han salido en la década de los noventa, entre otros, Madeline Cámara, Rafael Rojas, Velia Cecilia Bobes, Juan Antonio Blanco Gil, Gerardo González Núñez, Alberto Alvarez García, Haroldo Dilla, Arturo Cuenca, Emilio Ichikawa, Norberto Fuentes, Mauricio de Miranda, Enrique Patterson, Eliseo Alberto, Iván de la Nuez, Alejandro Ríos, Wilfredo Cancio, Oscar Visiedo, Domingo Amuchastegui, Miguel Cossío, Ramiro Valdés (hijo). Varios son ya miembros del Instituto y algunos integran su Consejo de Dirección. Mantengo en reserva, por razones obvias, a otros compatriotas que viven en Cuba y que no pertenecen al mundo académico o cultural, con quienes mantengo nexos amistosos y nutritivos que me permiten horadar la distancia y el tiempo y ampliar un conocimiento desmitificado y actualizado del acontecer en la Isla.

Al margen de las individualidades mencionadas anteriormente, mi patrón de trato con todos estos compatriotas es el de un profundo respeto a su condición de personas y de compatriotas... Todos los cubanos –allá y acá- vivimos el proceso con nuestra propia huella existencial y siempre hay una dimensión mistérica en cada cual para adquirir una mirada nueva sobre sí mismo y su mundo inmediato y mediato.

El potencial de cambio humano late siempre, de alguna manera, en nosotros. Hasta los esfuerzos que hacemos para no cambiar son ya un cambio y algo queda escondido en nuestro entramado físico, mental, emocional, espiritual hasta que un día salta a la luz de la conciencia como sucede con ciertos genes recesivos –color de los ojos o la piel- que brincan dentro de cinco generaciones en la herencia humana. En ocasiones de verdadero privilegio yo he sido testigo de este tipo de vivencia con algunos de mis compatriotas dispersos en nuestro mundo ancho y propio.

Desde principios de septiembre de 1991 -al cerrar un seminario co-patrocinado por el CEAP-IEC en La Habana- no he vuelto a pisar suelo cubano. Son varias las razones-sinrazones que se esgrimen para mantenerme en mi tercer destierro... Sin embargo, el flujo de visitas de compatriotas de todas las procedencias geográficas, políticas y profesionales no ha cesado de cruzar los dinteles de las puertas de mi casa. En algunos casos, además, el tono de las conversaciones se ha hecho más sensible y sugerente..., en planos extra-personales, alrededor de la problemática urgente de identificar, mutuamente, a personas que queremos cooperar en la edificación del mañana de todos. Somos muchos, acá y allá, que nos conocemos, que hemos aprendido a confiar unos en los otros y que nutrimos la esperanza de que los cubanos de buena voluntad podemos superar mitos, barreras, y otras dificultades para vivir juntos y armoniosamente en nuestro país.

Es imperativo oxigenar la esperanza con acciones viables, sustentables y mantenidas a lo largo de días, semanas, meses, años... El reloj del tiempo cubano, histórica e histéricamente... ya comenzó un conteo regresivo a favor del cambio: no sólo porque el tiempo no pasa en balde... sino porque hay señales nuevas dentro de Cuba que apuntan hacia la posible concertación de esfuerzos pacíficos para salir del inmovilismo.

Tres países que comparten el tener enormes diásporas a lo largo y ancho del planeta son China, Israel y Cuba Mientras que los dos primeros han logrado y mantenido, mayormente, diásporas amistosas y solidarias... en el caso cubano no ha sido ni es igual. A pesar de los cambios innegables entre la Isla y su Diáspora, a partir de 1978 y aceptando que los que mandan en Cuba hubiesen querido cambiar la bioquímica política de la diáspora criolla... por y para mantenerse en el poder... en verdad, esto no ha sido así... La enorme mayoría de los cubanos que viajan regularmente a su tierra natal lo hacen por razones familiares y sentimentales. Todos los que radicamos fuera de Cuba sabemos el maltrato que sufrimos de parte de los que forman la burocracia oficial y oficiosa cubana. Los no cubanos pagan menos y reciben un trato cortés y amistoso... Gestiones y costos de viaje, regulaciones aduaneras, suministros y servicios en Cuba, transporte doméstico, todo cuesta siempre mucho más a los cubanos que viajan de visita. Esto es así por dos –entre otras– razones: a) por la urgencia y sed insaciable de dólares que padece el gobierno, el sistema y la sociedad en Cuba y b) es un mecanismo que utilizan los que mandan en la Isla para explotar y humillar a los que salimos de Cuba, abandonando el proceso y el proyecto revolucionarios. En el fondo de esta situación existe una mezcla de rencor y desprecio por los que o bien nunca nos integramos o, en algún momento, nos desenganchamos del proceso-proyecto que comienza en enero de 1959.

Repensando y recordando las peripecias mayores y menores que hemos vivido y compartido como cubanos regados por nuestra Isla y su Diáspora me asaltan todavía preguntas no respondidas a cabalidad. ¿Sabemos, en verdad, los cubanos cómo queremos ese mañana común? Una cosa es proponer los perfiles de esa sociedad cubana nueva que trascienda el presente sin retroceder al pasado... y otra cosa mucho menos fácil es trabajar en los detalles operativos de una convivencia plena impulsada por la reconciliación nacional como motor ético-espiritual y por la actualización estructural necesaria –en lo económico, político, social, cultural, técnico y profesional- que le permita al país y su pueblo sumarse al mundo post-Guerra Fría con su bagaje idiosincrático como nación contemporánea. Por más de cuatro décadas ya los cubanos dentro y fuera de Cuba hemos probado que podemos competir con ventajas en todo tipo profesión u oficio. Podemos confeccionar un inventario impresionante de compatriotas destacados por sus aportes en los campos de las artes, la ciencia, las profesiones, los oficios y los deportes: artistas, intelectuales, médicos, periodistas, arquitectos, mujeres y hombres de negocios, técnicos, atletas. ¡Es posible que solamente nos falte un Papa cubano para completar el cuadro...! Hemos fallado, sin embargo, en lograr esa concertación de talentos y recursos... ¡Carecemos de la voluntad política y ética para resolver el presente.... y acelerar el futuro!

Otra pregunta: ¿hemos aprendido los cubanos el arte del diálogo, el debate y la negociación? Sin estas destrezas no hay manera de edificar esa Cuba que vuelva a ser el Hogar Común en el que todos tendremos un lugarcito cálido y propio. Esto es un derecho de todos los hijos de Cuba y una esperanza justificada. En gran medida depende del grado de compromiso que tengamos y el esfuerzo que hagamos para alcanzar lo que queremos. ¡Hemos de delinear bien no sólo el qué sino el cuándo, el cómo, el con qué..., y el para qué...!31


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Todo lo que no es amor, perecerá.
Maritain

Canción a Ma. CRistina

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Canción dedicada a María Cristina Herrera, compuesta e interpretada por Emilio Cueto. Este es un pequeño homenaje póstumo a María Cristina. Estaba editando el video para darle una sorpresa cuando la perdimos. Espero que también ella disfrute esta bellísima música... (futuros21)