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Escrito por Maria Popova
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Martes 27 de Marzo de 2012 00:13 |
From Gertrude Stein to Karl Popper, or how to architect "negative capability" and live with mystery.
One of my favorite books of all time is Jonah Lehrer’s Proust Was a Neuroscientist, which tells the story of how a handful of iconic creators each discovered an essential truth about the mind long before modern science was able to label and pinpoint it — for instance, George Eliot detected neuroplasticity, Gertrude Stein uncovered the deep structure of language, Cézanne fathomed how vision works, and Proust demonstrated the imperfections of memory. I was recently reminded of this powerful passage, in which Lehrer makes a case for the extraordinary importance of the cross-pollination of disciplines, the essence of Brain Pickings’ founding philosophy, particularly of art and science — a convergence Lehrer calls a "fourth culture" that empowers us to "freely transplant knowledge between the sciences and the humanities, and focus on connecting the reductionist fact to our actual experience."
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Escrito por Gabriel Zaid
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Sábado 24 de Marzo de 2012 02:36 |
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Cuando el joven Luis de León (1527-1591), a los catorce años, entró como estudiante a la Universidad de Salamanca y, unos meses después, como novicio a la Orden de San Agustín, los renacimientos medievales (de los siglos VIIIa XII) y, sobre todo, el italiano (de los siglos XV y XVI) habían desembocado en una renovación cultural que se volvió conflictiva.
La reforma desde adentro tuvo como figura ejemplar a Erasmo (1466-1536), pero fue rebasada por la ruptura de Lutero (1483-1546) con el apoyo de algunos príncipes. Hubo enfrentamientos armados; y Carlos V, emperador del Sacro Imperio Romano Germánico, negoció la Paz de Augsburgo (1555): una solución con integrismos locales, en vez del integrismo imperial. Los luteranos vivirían bajo un príncipe luterano y los católicos bajo un príncipe católico (cuius regio, eius religio). Todos los principados convivirían bajo el Imperio pacíficamente, pero los súbditos de cada príncipe no convivirían con los de otra religión: o se convertían a la fe del príncipe o se iban (como todavía sucede en algunas comunidades indígenas de México). Paralelamente, los líderes de la renovación cristiana quedaron separados en dos bandos opuestos: la Reforma protestante y la Contrarreforma católica. En un tercer bando, anónimo ydifuso, estaban los que no querían renovación.
La Contrarreforma fue Contra, pero también Reforma; con la incomodidad y hasta el peligro de compartir posiciones con el bando contrario. Por ejemplo: mucho antes de la separación, los renovadores creyeron que las lenguas vernáculas podían ser literarias y ocuparse de temas elevados, hasta ponerse a la altura del latín. Gonzalode Berceo (c. 1197-1264) hizo literatura religiosa en "romanz paladino [en castellano común y corriente], en el cual suele el pueblo fablar con so vecino" (Vida de Santo Domingo de Silos). Dante (1265-1321) hizo lo mismo en la Divina commedia, aunque escribió en latín su teoría para justificarlo (De vulgari eloquentia). Otro poeta culto, el Arcipreste de Hita (c. 1284-c. 1351) escribió en español su Libro de buen amor, como una especie de Ovidio cristiano. Y Luterocreó un clásico de la lengua alemana y un bestseller con su traducción del Nuevo Testamento (1522) y de toda la Biblia (1534).
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Escrito por Carlos Velazco
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Miércoles 21 de Marzo de 2012 21:42 |
 Los autores, en la presentación de "Sobre los pasos del cronista"
La intolerancia y la censura que tanto critica, Enrico Mario Santí la esgrime contra Sobre los pasos del cronista, afirma el autor de este artículo
LA HABANA.- Tras la aparición de Sobre los pasos del cronista, y a pesar de los numerosos ataques y ofensas recibidos tanto dentro como fuera de Cuba, Elizabeth Mirabal y yo preferimos en todo momento guardar silencio para evitar cualquier comentario que afectara la recepción de nuestro libro acerca de Guillermo Cabrera Infante. De esa manera, nos replegamos aun siendo blanco de personas como Zoé Valdés, en París; Fernando Savater, en Madrid y Carlos Espinosa, en Mississippi.
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Escrito por Enrico Mario Santí
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Miércoles 21 de Marzo de 2012 21:41 |
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"Ante todo... fue un pretexto." Tal admiten los autores de esta investigación de 404 páginas impresas, veinticuatro de ellas con fotos e ilustraciones, ganadora del premio de ensayo Enrique José Varona 2009 que patrocina anualmente la Unión de Escritores y Artistas de Cuba, sobre la vida y milagros de Guillermo Cabrera Infante en Cuba antes de su ruptura con el régimen castrista. A la "Nota de los autores", de la que acabo de citar, le siguen diecisiete capítulos y 694 notas al calce. Pasan revista a la presencia de GCI en las diversas publicaciones donde colaboró –Carteles, Bohemia, Ciclón, Revolución, Lunes– y las polémicas en que se vio involucrado –las tensiones con Orígenes, el ICAIC, las reuniones en la Biblioteca de 1961, y hasta el debate de 1968 sobre Tres tristes tigres en El Caimán Barbudo, más allá de las coordenadas del título. La cantidad de notas recalca el deseo de "exhaustividad" (p. 380) erudita del libro, basado como está no solo en un extenso trabajo de hemeroteca y archivo sino en entrevistas con una cincuentena de "testigos" –algunos con nombre, otros anónimos, casi todos escritores y antiguos amigos– del "quehacer intelectual" de GCI entre 1941, cuando él y su familia arriban a La Habana del campo oriental, hasta que el escritor se marcha de Cuba en 1965.
Si se tratara de la circunstancia normal de una institución nacional que honra la memoria de uno de sus escritores e intelectuales más importantes, aludir a un "pretexto", o alardear de ello, tal vez no resonara tanto. Empezando con los pretextos que subrayan los "autores": "para leer más a y de Guillermo Cabrera Infante", o bien "para conocer a muchas personas, cara a cara o vía correo electrónico". Y si también se tratara de un autor cuyas obras circulan libremente en el país cuyo gobierno e institución cultural ahora ofrecen este homenaje póstumo, o si el mismo país hubiese publicado otras obras sobre el escritor, tampoco habría por qué sorprenderse. En la presentación en La Habana, los autores dijeron que "no es un alegato ni a favor ni en contra. No pretende tampoco reivindicarlo como un gran escritor cubano, porque no hace falta probar lo que ya se sabe".
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Escrito por lavanguardia.es
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Martes 20 de Marzo de 2012 09:52 |
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Extracto del Artículo escrito por Albert Lladó, publicado en La Vanguardia.
 Albert Camus Cuatro de enero de 1960. El editor Michel Gallimard conduce a gran velocidad su Facel Vega por la nacional 5 francesa, cerca de La Chapelle Champigny. En una recta sin obstáculos, una rueda se pincha. El coche choca de frente contra un árbol. Su mujer e hija sólo sufren algunas contusiones, pero tanto él como su amigo Albert Camus – éste, al instante – pierden la vida por el violento impacto. Una muerte que, como toda la obra del filósofo francés, simboliza el absurdo del hombre contemporáneo.
Se han dicho muchas cosas de aquel accidente – las teorías conspirativas siempre tienen consumidores hambrientos – pero lo cierto es que Camus llevaba consigo el manuscrito de la novela titulada El primer hombre. ¿Pero quién era este pensador que, con tan sólo 44 años, ganó el Nobel? ¿Cómo fue su infancia en la Argelia ocupada? ¿Cómo se fue forjando su compromiso ético y político?
Plataforma Editorial acaba de publicar en castellano Solitario y solidario, un álbum realizado por la hija del escritor, Catherine Camus, que contiene una gran selección de fotografías, cartas, citas, bocetos, fragmentos y todo tipo de documentos privados que ayudan a entender a la persona que había detrás del autor de obras tan célebres como El mito de Sísifo, El extranjero o La peste.
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